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el hambre es un crimen

Publicado por revistapostales en Junio 12, 2008

la Campaña 2008 contra el hambre inexplicable comenzó el seis de marzo en Rosario, en el Centro Cultural La Toma. Días después, prosigue en las distintas ciudades del país, para finalizar con la Marcha Nacional que atravesará territorios e imaginarios para terminar definitivamente con el hambre que nos avergüenza. hace unos días, cuando el calor pegaba fuerte, mi hija Luli, de casi cinco años, se despertó y le pidió una gauchada a Victoria, su hermanita de siete años.

-¿Me ayudás a abrir los ojos? -le dijo con esa ternura increíble que tienen las pibas y los pibes, mientras el ventilador aliviaba la jornada.

Esa misma tarde, un racimo de chicas y chicos con los pies descalzos y cartones como camas, intentaban gambetear los efector de la temperatura en la fuente de la Plaza López, ahí donde por primera vez se conmemoró el primero de mayo, en la ciudad de Rosario.

Es obsceno que pibas y pibes como mis hijas no tengan las mínimas condiciones para estirar sus sonrisas, practicar la maravilla de sus abrazos cargados de humanidad e inventar juegos mientras sus padres trabajan.

Es urgente parar la matanza de pibes: veinticinco se vuelven ángeles exiliados cada día en la Argentina del trigo, la soja, el pan y la riqueza incalculable.

Veinticinco nenas y nenas que ya no pueden disfrutas de la mamá, el papá y la vida porque la riqueza acumulada en unos pocos ha decidido que la geografía del país debe ser solamente de un puñado de privilegiados.

Por eso, desde la ciudad que alguna vez acunó  la bandera parida como símbolo de pasión para los indiferentes y desesperados, como escribió aquel general desobediente que fue Manuel Belgrano, es necesario saber que hoy, en la Argentina crepuscular del tercer milenio, nuestros pibes son la bandera.

La urgente bandera frente a la cual todavía tenemos tiempo de pronunciarnos como seres humanos vivos o, simplemente, resignarnos a ser cómplices.

Para que cada uno y todos los pibes del país puedan ayudarse a abrir los ojos después de dorminr en la camita junto a sus hermanos y soñar despiertos en una felicidad para todos y no como propiedad privada de unos pocos.

El hambre es el arma de los criminales de guante blanco.

Hay que pararlos, por la Luli, por Victoria y por los millones de nenas y nenes que merecen saborear la vida como si fuera, alguna vez aunque sea, un alfajor de chocolate.

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