malvinas: los testimonios.
Publicado por revistapostales en Junio 17, 2008
la guerra que en 1982 y durante poco menos de dos meses enfrentó a la Argentina con Gran Bretaña es, quizás, el hecho de la historia reciente más silenciado por los poderes de turno. Una construcción del olvido proporcional al dolor y la resistencia cotidianas de las víctimas directas de la guerra: los soldados que pelearon en las islas, al sur de tanto frío.
el encuentro fue el 17 de abril, en la Escuela Normal Superior Nº 37, de Alcorta. Allí, a lo largo de un par de horas, cuatro ex-combatientes de la guerra de Malvinas compartieron sus experiencias con pibes y pibas de quince, dieciséis y diecisiete años. Previo a la charla se proyectó el video documental “No somos héroes”, una crónica que descubre los costados silenciados de aquel conflicto bélico que, desde abril a junio de 1982, enfrentó a nuestro país ( entonces bajo una dictadura militar) con Gran Bretaña.
Rodolfo Caminos, Herminio Farías, Oscar Cabral y Aurelio Díaz, miembros de la Asociación Civil Veteranos de Guerra -”civil quiere decir que somos simplemente ex-colimbas, ex-conscriptos. No hay personal de cuadros”, aclararon-fueron los encargador de trazar el mapa de un territorio todavía por pensar: el de los soldados sobrevivientes de Malvinas. Lo que sigue son apenas retazos de un relato por ser, ecos de voces de ese gran fantasma colectivo que , de vez en vez, se levanta para interpelar a toda una sociedad.
el desembarco
A mediados de marzo de año 82 fuimos a hacer prácticas de desembarco en el Golfo San José, al sur, cerca de Puerto Madryn. Yo hacía el servicio militar en el Batallón de Vehículos Anfibios, los vehícuos que desembarcan las tropas del barco a la playa. Cuando volovimos al Batallón, el 28 de marzo, nos dieron la orden de poner todos los vehículos en condiciones. No sabíamos qué pasaba, pero el Jefe del Batallón nos dió la orden, así que a trabajar. Nos preguntábamos qué pasará, porque también veíamos en el Batallón una fila de camiones con soldados. Ese día llegamos a las diez de la mañana, a las tres de la mañana terminamos de preparar los vehículos, nos llevaron a comer, a bañarnos y a dormir y a las seis de la mañana arriba otra vez. Fuimos al pañol y retiramos todos los equipos “zona sur”: botas, ropa, todo. Nadie sabiamos a dónde íbamos, qué pasaba. De ahí otra vez a los vehículos, a Puerto Belgrano, y a embarcar en el Cabo San Antonio, que es el buque de desembarco de la Marina. El día 29, a las ocho de la mañana, nos formaron en cubierta y nos pusieron marchas militares. El buque zarpó, salíamos de ahí, pero no sabíamos a dónde.
El 1 de abril, como a las diez de la noche, paró el barco. Después de un par de horas viene el contra-almirante Carlos alberto busi, el comandante de la operación, habla por los micrófonos del barco, y dice: “Estamos en las Islas Malvinas. Nosotros tenemos la obligación de recuperar las Islas. Y mañana ustedes serán los vencedores. Viva la Patria”. vino el capellan de la fuerza y nos entregó las cadenitas con nuestros nombres. Inmagínense la dsesperación nuestra. nosotros no sabíamos a dónde íbamos, y de repente te venían los cargadores con balas de verdd, granadas, lanzacohetes, todo eso. Al otro día, a las cinco cuarenta desembarcamos.
la vida por error
Uno tiene que dar gracias a Dios por estar aquí, porque en realidd el barco le erró la entrada: teníamos que parar en un lugar, y fue a parar a otro. Por suerte, porque los ingleses ya sabían todo, los norteamericanos le daban información por satélite, así nos estaban esperando. Por error el barco paró en otro lado, y las cinco cuarenta desembarcamos. Primero los comandos anfibios y después nosotros. Y a las nueve de las mañana ya estaban recuperadas las Islas. Avanzamos a Puerto Argentino, ellos se replegaron, y nosotros tuvimos cinco bajas: el capitán Giacchino, un cabo enfermero, tres colimbas del Batallón 1 de Infantería. A las diez empezaron a llegar los aviones argentinos con las tropas. Yo estuve dos o tres días y pegamos la vuelta. Esa fue nuestra tarea: desembarcar, tomar las Islas, y después se hace cargo el Ejército.
la banderita
Era emoción, porque e chiquito me habían enseñado en la escuela que las Malvinas eran nuestras, y que en algún momento la teníamos que recuperar. Teníamos entre 9 y 20 años. Tuvimos una dolescencia tan jodida, tan vacía, estaba todo limitado a lo que a la dictadura se le ocurriera. No había debates. Desaparecía gente. La colimba, como l gerra, eran algi nueva. Eran muy pocos lo que ahí pensaban diferente. todos estaban de acuerdo con la locura de la guerra. el pueblo estaba de acuerdo, toda la Argentina salía con la banderita.
alistados
Nosotros estabamos de campaña en Cabo Peña, y cuando volvimos queamos acuartelados. Teníamos que estar dentro del cuartel, sin poder salir. Nosotros pensábamos que era por los disturbios en Plaza de Mayo, cuando la gente salió a protestar contra la Junta Militar, y pensábamos que nos tacaba ir a reprimir a civiles. La noche del primero al dos de abril estabamos durmiendo y de golpe y porrazo entra el el cabo tocando pito, gritando “Al pie de la cama. Formen”; y nos dicen “A sala de armas. Alistarse”. Alistarse era ir a buscar todo el equipo de combate, ir a las camionetas y esperar. Yo cargué todo, me tiré a la caja de la camioneta, me tapé y chau. Me desperté en el Polígono de tiro de Río Grande. Cuando encedemos la radio oímos una marcha militar y el comunicado Nº 1 de la Fuerzas Armadas, “se tomaron las Islas Malvinas”. Así que yo me enteré por la radio.
el silencio impuesto
No hay que olvidatse que la guerra terminó en junio del 82, y la dictadura termió en diciembre del 83. Hubo más de un año en que los militares seguian gobernando, y no les convenía que nosotros contemos la verdad. Entonces nos ocultaron, decían “estos están loco”. Hasta hace poco tiempo no se habló de las torturas, los estacamientos, los fusilamientos por parte de las Fuerzas Armadas argentinas hacia los soldados. No eran los soldados ingleses los que no estaqueaban: eran cabos, suboficiales, tenientes argentinas, a soldados argentinos. Y nos estaqueaban por robar una oveja para comer.
En corrientes hace muchos años que hay denucias, y recien ahora hay una causa por torturas y fusilamientos de tropas argentinas a soldados. Pero nos llevó 20 añosn hacer esto. Y en estos 20 años estamos hablando de aproximadamente 700 suicidios después de la guerra. Todos los que estuvimos allá tenemos, el llamado stres post-traumático, como mínimo el 25% de nuestro aparato psíquico destruido. Es normal en estas situaciones. Y hay chicos que no han podido soportar esta carga y se han suicidado. Pero fundamentalmente es porque en esos años en que vos tenés que contener psicologiamente al que vino de la guerra hubo un vacío muy grande. Nos largaron como a Tarzán: en bolas y a los gritos. Así quedamos nosotros.
continuidades
No se puede hablar de Malvinas sin hablar del Golpe de Estado de ‘76. Y no se puede hablar de Golpe de Estado del ‘76 sin hablar de masacre del ‘55 en Plaza de Mayo, o de la matanza de los basurales del ‘56. Hay muchos hechos protagonizados por los militares donde siempre hemos pagado el pato los civiles, la clase trabajadora, los estudiantes, los intelectuales. El hecho más profundo, más marcado fue en bombardeo a Plaza de Mayo en 1955. Si nuestros plíticos hibieran sido más lúcidos y hubieran interpretado de qué son capaces los militares, que bombardean Plaza de Mayo en pleno día, cuando había miles de personas… Es imposible hablar de la guerra de Malvinas sin hablar de todo esto. Malvinas no es un hecho aislado, es una cadena. Y estoy convencido que Malvinas terminó con esta cadena de asesinatos de estos delincuentes. Lo que tenemos hoy lo podemos pelear, lo podemos manejar. Pero lo otro era la muerte.