señales de humo
Publicado por revistapostales en Julio 3, 2008
herencia de las primeras comunidades que practicaron la agricultura, la quema de pastos llegó a nuestros días como práctica usual. Sin embargo, el modelo sojero la dotó de una violencia que no le es propia. Entre las cenizas quedan los que siempre quedan, mientras en el camino ganan los que siempre ganan. Eso sí: bien ocultos tras las cortina de humo.
noticias del humo
Las noticias sobre la invasión del humo, sobre las quemas de pastizales que le dan origen, han ocupado cada imagen de cada noticiero, cada titular de cada medio grafico, y la correspondiente amplificación de esos medios en los programas de radio de la región, incapaces de generar noticias propias. La quema se hizo noticia, a pesar de ser una costumbre ansestral: donde las primeras comunidades que cultivaron el arroz, en China, a los indios Pemones, que habitan la actual sabana venezolana; desde nuestros antepasados neolíticos hasta los pueblos originarios de la región chaqueña; el fuego fue utilizado en la agricultura para mejorar pastos o rindes.
Lo novedoso en este caso, al decir del economista Alfredo Zaiat, es que “se debe en gran parte a la expansión de la frontera agrícola, que se está efectuando con una inusitada violencia. Existe una fuerte especulación para el aprovechamiento de los campos, lo que deriva en un manejo irresponsable de los recursos naturales y de la producción agraria”. Una modalidad registrada desde hace tiempo en los montes de Santiago del Estero, Tucumán y el Chaco.
En las zonas donde se detectaron alrededor de 600 focos de incendio por quema de pastizales, los llamados “barones de la soja” han comprado tierra barata para producir esa oleaginosa. “Ante ese avance – explican desde la Estación Experimental Agropecuaria Delta del Paraná del INTA- ganaderos que estaban en esos campos fueron empujados hacia las zonas más bajas, con las del Delta, donde empezaron a quemar malezas con el objetivo de tener pastos tiernos para los animales durante el invierno”.
El trabajo “El río que somos. Materiares para abordar la problemática de los Humedales del Paraná Inferior desde una perspectiva compleja e interdisciplinaria”, editados en octubre de 2006 por el Taller Ecologísta de Rosario y el Foro Ecologísta del Paraná, anticipa la cuestión.
Reproducimos aquí el capítulo dedicado a “La Quema en las islas”.
la quema en las islas
Las quemas en las islas son constantes por el aumento de cabezas de ganado, que pasaron de 40.000 hace diez años atras, a 190.000 en la actualidad. Esto se vió favorecido por la Conexión Vial Rosario- Victoria. Estas prácticas, a través del humo que generan, afectan las vías respiratorias de las poblaciones a la ribera del río.
Los incendios intencionales en las islas del área de influencia de la Conexión Vial Rosario- Victoria, dejaron al desnudo el fenómeno de revalorización inmobiliaria generado por la obra que, triplicando el valor de las tierras, ha aumetado hasta límites alarmantes la presión sobre los ecosistemas afectados y pone en riego la salud pública. Hoy existe un incremento en las actividades y nuevos usos de esas tierras que no cuentan con ningún tipo de regulación ni control.
El aumento del precio de las tierras en la zona de influencia de la Conexión Vial Rosario- Victoria puede ser atribuido, fundamentalmente, al incremento de posibilidades de uso productivo que representó para ellas la conexión vial.
Las bajadas realizadas al puente, ofrecieron un acceso fácil a las islas cuando, antes de la obra, resulta dificíl y costoso. El traslado del ganado para pastoreo, la actividad productiva más común en las islas entrerrianas ubicadas frente a Rosario, históricamente costosa, se simplificó y economizó con la obra. Ahora los camiones jaula han reemplazado a los barcos jaula, y acceden directamente por las bajadas del puente, lo mismo que maquinarias pesadas que acortan los tiempos de laboreo para las pasturas, como lo han constatado lugareños.
Los pescadores, que antes requerían de una hora de traslado para llegar hasta ciertos lugares, comenzaron a usar el canal de acceso a la Conexión Vial como centro de acopio, multiplicado así la velocidad del circuito de pesca y recolección de la zona.
Tradicionalmente, el valor de una hectárea de isla inundable en estos campos era equivalente al valor de un novillo gordo. Hoy, después de la edificación del enlace, las tierras de las islas en la zona del Rosario- Victoria han triplicado su valor, cuando el resto de las islas inundandables del Río Paraná tienen un valor monetario insignificante.
La gran cantidad de cabezas vacunas en el sistema de humedales está causando estragos: el ganado no deja crecer la vegetación natural ni los retoños de árboles y pisotean el suelo de tal forma que un sistema que debería ser biodiverso se asemeja a los campos de la Pampa Húmeda. La Conexión Vial Rosario- Victoria es un claro ejemplo de cómo las mega- obras destruyen los sistemas donde se instalan, afectando la vida de sus pobladores.
En la nota “Son más contaminantes que las papeleras los incendios isleños”, publicada en el diario La Capital del 17 de sptiembre de 2006, Claudio Belloso – director del Colegio de Ingenieros Especialistas de la provincia y docente de la Universidad Católica Argentina – declaró: “Diez mil cabezas de ganado producen la misma cantidad de materia fecal que 210 mil habitantes. Si se tiene en cuenta que hay 190 mil vacas, esto equivale a 4 millones de personas en una topografía cambiantes como las islas”.
La nota explica que “la disposición final en la zona de islas resulta difícil de imaginar. Los campos ganaderos se asientan en un humedal donde hay riachos y lagunas, así como aguas prácticamente estancadas donde llega la materia fecal de las vacas, que contiene nitrógeno y fósforo, arrastrada por las lluvias. Ambos actúan como nutrientes y, en las aguas, producen un proceso de crecimiento de algas cuya proliferación genera que se tape la luz del sol y mueran las plantas subacuáticas que suministran alimentos a los peces. ‘Este impacto generará un cambio en la biodiversidad de la flota ictícila’, razonó Belloso, para advertir: ‘Los riachos se convertirán en riachuelos como el de Buenos Aires; de esta contaminación se habla poco’”.